A manera de editorial


arq iriarteHan transcurrido más de tres meses desde que asumimos la conducción del Colegio de Arquitectos de Bolivia y en todo este tiempo nos hemos dedicado a “ordenar la casa”, labor nada fácil para entender las múltiples necesidades y obligaciones que debemos desarrollar en el ejercicio de nuestra función dirigencial.

Indudablemente que en las tres últimas décadas, la institución ha crecido exponencialmente en el número de asociados y con ello también aumentaron las complicaciones y los desafíos para mantener una organización en las mismas condiciones de hace varios años atrás, debemos entender que las necesidades y exigencias actuales son totalmente diferentes y que obligatoriamente, debemos aprender a escuchar voces nuevas conteniendo ideas frescas con las que surja un nuevo patrón de participación institucional para encontrar respuestas a las prioridades que el tiempo viene imponiendo.

La aparente “indiferencia” de las nuevas generaciones de profesionales arquitectos que se vienen incorporando a la institución, puede ser producto de la falta de respuestas adecuadas para las necesidades y exigencias actuales que vienen percibiendo y no encuentran resultados que aporten soluciones a la dinámica de la organización para la defensa y el ejercicio profesional dentro de una sociedad cada vez más exigente y compleja. De alguna manera, se impone la necesidad de hacer una amplia consulta a los asociados al CAB, principalmente a las generaciones más jóvenes sobre las nuevas prioridades que esperan que la organización que nos agrupa, pueda solucionar y sobre esta respuesta, direccionar la institución hacia la ruta más correcta.

La importancia de tener que adecuar el funcionamiento del Colegio de Arquitectos de Bolivia a los nuevos tiempos de cambios y transformaciones profundas que estamos viviendo a nivel nacional como mundial, nos debe motivar a buscar diversos criterios para conseguir las necesarias innovaciones y adecuaciones estructurales en tiempo y espacio como aportes al proceso que se debería iniciar para lograr la proyección de la institución hacia el futuro, sacrificando nuestro presente en una dificil etapa de cambio y adaptación real.

Con este criterio y una metodología adecuada, deberíamos plantearnos en diferentes instancias, el análisis de las nuevas condiciones que se vienen dando al interior de la institución a nivel nacional como a nivel internacional, motivando e incentivando opiniones, ideas y conceptos con contenido ideológico que no estén referidos solo al arquitecto y la institución para que nos permita reflexionar y repensar con mayor profundidad y amplitud acerca de las opciones y posibilidades que, como organización colegiada, podríamos tener para adecuar y proyectar nuestra institución a esta nueva realidad.

Arq. E. Fernando Iriarte R

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