Sociedad de Ingenieros Arquitectonicos de Bolivia 1948-59


El retiro temprano de Emilio Villanueva de la Asociación, cuya creación él evidentemente promovió indirectamente, tuvo posiblemente que ver con la intención de algunos miembros del grupo fundacional, de no permitir la incorporación a la Asociación, a arquitectos formados en la única escuela nacional de arquitectura de entonces. Ese bloqueo, cualquiera que haya sido la razón, duró hasta el final de la organización en 1959, cuando se crea el Colegio de Arquitectos de Bolivia. No existe documentos que señalen el porqué de esa aparente limitación, pero no hay dudas de su aplicación.


Mientras los primeros ingenieros arquitectos se gradúan de la UMSA, Emilio Villanueva se dedica enteramente a la gestión académica, la docencia y el diseño de arquitectura y urbanismo, y no participa de la Asociación, que queda enteramente bajo el liderazgo de Sáenz García. Finalmente, Villanueva logra la autonomía de la Carrera de Arquitectura en 1947, cuando se la convierte en Facultad. Con un número creciente de graduados, la imposibilidad de éstos de acceder a la Asociación, se convierte en un problema que demanda una alternativa, que se vuelve forzada cuando algunos jóvenes arquitectos formados en el exterior, tampoco pueden asociarse. Villanueva promueve entonces la creación de la Sociedad de Ingenieros Arquitectos de Bolivia, que se funda en 1948 con 26 arquitectos, incluyendo a los primeros egresados. Entre ellos se encuentra Constanzo Gismondi, Guillermo Wilde, Walter Murillo, Javier Cernadas, Roberto Mier Revilla, Reyes Espíndola y otros.  El Presidente de la Sociedad era Juan Centellas.
A partir de entonces, se tiene dos agrupaciones de arquitectos paralelas en La Paz: la Asociación inicial, con profesionales arquitectos formados en el exterior del país, y la nueva Sociedad, conformada principalmente por graduados de la UMSA. Pero la situación se vuelve aún más frágil con los años, pues así como la Asociación funcionaba precariamente, con reuniones esporádicas, sin renovación dirigencial ni apertura a las nuevas generaciones, la Sociedad se debilitó debido a diferencias internas. Por si fuera poco, la difícil situación política que vivía el país complicó aún más el panorama. Los graduados del 52 se organizaron y se reunían por su cuenta en el Club Andino, y no mantenían contacto ni con la Asociación ni con los fundadores de la Sociedad, la cual toman de facto. Entre ellos se encontraba Jorge Prudencio, Mario Rivero, Jaime Villanueva Alcázar (sobrino de Emilio), Fernando Villanueva Núñez del Prado, que había estudiado en Alemania y Guillermo Sanjinés, que había estudiado en Chile. Empezaron a funcionar como una entidad autónoma y al incorporarse a la misma arquitectos jóvenes formados en el exterior, motivaron la preocupación de la vieja generación, aglutinada en la Asociación.
La situación ambigua y dispersa que marcaba el accionar gremial en la sede de gobierno junto a la consolidación de los centros de arquitectos de Cochabamba y de Santa Cruz, los cuales desarrollaban sus propias actividades desde 1945 y 1956, respectivamente, no pasó desapercibida por los líderes de los diferente grupos profesionales. Motivados por asegurar la unidad de los arquitectos del país, se iniciaron conversaciones para encontrar una salida que ponga fin a las diferencias internas. La iniciativa partió de los más jóvenes, quienes eran, naturalmente, los más interesados en la unificación.

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