La importancia institucional del Colegio de Arquitectos de Bolivia


Constituido por el Comité Ejecutivo Nacional, el Tribunal de Ética y los nueve colegios departamentales de arquitectos, deriva en buena medida de la vigencia de la Ley 1373 del “Ejercicio Profesional del Arquitecto”, promulgada el 13 de septiembre de 1992, y de la aprobación estatal de su Estatuto y Reglamentos, así como del Registro Nacional de los arquitectos, por el D.S. 25905 de septiembre de año 2000.

Esos instrumentos legales no solamente jerarquizan al gremio de los arquitectos y su accionar profesional, sino que se constituyen en la base jurídica que promueve el desempeño legal de la profesión todas sus especialidades, ofreciendo a la ciudadanía las condiciones para recibir un servicio profesional idóneo y responsable. En resumen, el aseguramiento de la legitimidad del ejercicio de la arquitectura en nuestro país, se encuentra bajo la tuición del Colegio de Arquitectos de Bolivia, en sus diversas instancias institucionales, incluyendo al Tribunal de Ética Profesional.
Para lograr ese sólido andamiaje jurídico que actualmente respalda al CAB, varias generaciones de arquitectos tuvieron que organizarse y trabajar sistemáticamente, combinando sacrificio, perseverancia y visión a futuro, durante varias décadas, construyendo un aparato institucional capaz de enfrentar exitosamente los desafíos y obstáculos que se les presentaba. De esa manera, mientras se lograban avances en la tarea de consolidación jurídica y normativa, la institucionalidad en construcción se esforzaba para que la tarea del profesional arquitecto sea socialmente reconocida y valorada.
Luego de 75 años de esfuerzo, de lucha y de logros, el Colegio de Arquitectos de Bolivia se presenta hoy como una institución nacional organizada internamente y con una imagen respetable, capaz de promover y asegurar el cumplimiento de las prerrogativas y responsabilidades que el Estado, en sus diversas instancias, le fue asignando, y que se resumen en la Ley 1373 y la normatividad que le acompaña.
Por todo ello, el conocimiento de la historia institucional del Colegio de Arquitectos de Bolivia resulta significativo, además de interesante, porque en la complejidad de su proceso, en su dinámica y en sus curiosidades, permite reconocer cómo los esfuerzos aislados, sean individuales, sectoriales o regionales, finalmente encuentran el camino de la concertación, de la coincidencia favorable, de la actitud generosa y la visión de futuro, para construir el bien común, gremial y nacional.

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