Siglo XX


Un importante esfuerzo estatal en esa dirección la dio la Ley del 9 de diciembre de 1905 del “Ejercicio Profesional de ingenieros, arquitectos y agrimensores”. Ella establecía que “los arquitectos” (entre varias otras profesiones vinculadas a las construcción) “…que se propongan ejercer su profesión en territorio boliviano, están obligados a presentar al Ministerio de Instrucción, solicitando la respectiva autorización, sus diplomas debidamente legalizados y expedidos por universidad extranjera de conocida notoriedad o por escuela especial de ingenieros.”


Posteriormente, la Ley señalaba que el Supremo Gobierno “fijará la patente prudencial respectiva; no pudiendo ser inferior de cincuenta bolivianos, ni superior de cien bolivianos, y expedirá un diploma en provisión nacional”. Se establecen también los procedimientos que deberían seguir aquellos que habían estudiado en el exterior para obtener ese diploma, incluyendo el rendir exámenes. Señala también que los empíricos podrán prestar sus servicios como ayudantes. El 16 de mayo de 1906 se promulga el decreto reglamentario de esa importante Ley, la cual exige la anotación de cada profesional en un libro especial.
La reglamentación es detallada y señala “las materias sobre las que deben recaer las pruebas”, definiendo para los arquitectos las siguientes: “Complementos de matemáticas y de física, geometría descriptiva, dibujo de arquitectura, de ornato y de figura, perspectiva y trazado de sombras, modelado, construcciones, composición decorativa, cálculos de las construcciones, arquitectura, proyectos y dirección de obras, historia de la arquitectura, estereotomía, topografía, estabilidad de las construcciones, máquinas de construcción, salubridad de las construcciones.”
Es importante destacar que la Ley de 1905 y su reglamentación de 1906 pone a arquitectos e ingenieros en similar jerarquía, estableciendo, por ejemplo, que ambos deberán pagar patentes de cien bolivianos, superiores a las que debían cancelar otras profesiones. Les da a todos como plazo el 31 de diciembre de 1907, para revalidar u obtener el título respectivo en “Provisión Nacional”, el cual permanece vigente hasta hoy.
Contexto regional
Otros países hispanoamericanos compartían los mismos esfuerzos del gobierno boliviano, pero al mismo tiempo, ya sea por la cantidad de arquitectos ejerciendo o por la dinámica urbana y de la construcción, los mismos arquitectos promovieron la institucionalización del ejercicio profesional, conformando sociedades, asociaciones o centros de arquitectos, algunos de los cuales se convertirían en Colegios o Federaciones.
No es accidental que el país que recibía la mayor cantidad de arquitectos extranjeros sea el primero en el que se funda una entidad gremial, y así, en 1886 se crea en Buenos Aires lo que hoy es la Sociedad Central de Arquitectos de Argentina. Le seguirá, ya entrado el Siglo XX, la Asociación de Arquitectos de Chile (1907), la Sociedad de Arquitectos del Uruguay (1914), la Sociedad Peruana de Arquitectos (1937), la Asociación de Arquitectos de Bolivia (1940) y la Asociación Paraguaya de Arquitectos (1946). El grado y alcance de estos esfuerzos de institucionalización diferirán de un país a otro, dependiendo del grado de vinculación con sus respectivos gobiernos, de la cantidad de arquitectos y de la significatividad de las obras de arquitectura que se desarrollan. Curiosamente, en el mayor país vecino, el Brasil, la gremialización de los arquitectos se retrasará significativamente, debido al peso e influencia del Consejo Nacional de Ingeniería.

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