Reunión fundacional


Asistieron a la reunión convocada por Sáenz un total de 14 arquitectos, aprobando unánimemente la creación de la Asociación de Arquitectos de Bolivia. Era el 25 de abril de 1940, fecha histórica para los arquitectos bolivianos. Según el mismo Sáenz, impulsaba la creación de la misma la necesidad de “…situar al arquitecto en la categoría jerárquica que le corresponde y mantener entre los asociados un elevado concepto de ética profesionales, así como la defensa de los derechos de esta noble actividad…”
Ese mismo día se eligió a la primer Directiva, conformada de la siguiente manera:
Presidente: Alfredo Sáenz García
Secretarios:  Federico Castillo Nava
Armando Gutiérrez Granier
Tesorero: Luis Valle
Socios: Emilio Villanueva
Luis Iturralde Levy
Hugo López Videla
Luis Villanueva
Mario del Carpio
José Manuel Villavicencio
Jorge Rodríguez Balanza
Lucio Pérez Velasco
Carlos Dietrich Zalles
Alberto Iturralde Levy
En sus memorias, Sáenz García, fundador de la Asociación y su presidente durante años, valoraba la “…sincera amistad y camaradería entre los fundadores, que ha perdurado hasta nuestros días…”
Al respecto de esa reunión fundacional y de la fotografía que la documenta para la historia, vale la pena recordar el comentario que hace de ella Adolfo Siles Salinas:
Una fotografía del 1940, tomada sobre espacio abierto para dejar ver un fondo de arquitectura reciente, en la que se perciben los volúmenes, los vanos y la desnudez lineal de la edificación en concreto armado, lograda ya en La Paz en los años que siguen al fin de la guerra del Chaco, nos demuestra un grupo de profesionales jóvenes que acaban de asociarse para dar a sus trabajos un marco institucional, con organización y estatutos propios. El 25 de abril de ese año ha quedado fundada la Asociación de Arquitectos de Bolivia…
Se reconoce en cada uno de los colegas que forman este grupo una nota de seguridad, acompañada de distinción, que seguramente procede de la determinación con que estos profesionales se han propuesto trabajar conjuntamente por la modernización de la ciudad en la que han nacido o en la que se han instalado y por la creación de mejores condiciones de vida para sus habitantes, sin olvidar los propósitos de “situar al arquitecto en la categoría jerárquica que les corresponde, de mantener entre los asociados un elevado concepto de ética profesional y defender los derechos de esta noble actividad”.
Se reconoce la seriedad del emprendimiento, desarrollado en el marco de la normatividad vigente y con el aval del gobierno, cuando se redacta inmediatamente su Estatuto, con siete capítulos y doce artículos. Para el 9 de agosto de ese mismo año, la Asociación obtiene el reconocimiento de su Personería Jurídica mediante Resolución Suprema.

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