Notas y Bibliografía


Sobre estos temas de la práctica virreinal de la arquitectura ver Terán B., José Antonio y Velásquez T., Luz de Lourdes: José Miguel de Santa María: arquitecto del barroco poblano. (Puebla: Secretaria de Cultura, 2007).

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Historia del Colegio de Arquitectos de Bolivia


El Colegio de Arquitectos de Bolivia festeja sus 75 Aniversario con una serie de actividades conmemorativas, entre las que se destaca dos actos principales, a realizarse en Santa Cruz y La Paz, junto a la presentación de un libro homenaje y una exposición estructurada a partir de esa publicación. Durante toda la gestión 2015, el CAB celebrará su fundación en todos los departamentos del país, distinguiendo a los arquitectos que han contribuido a la consolidación de la Institución, una de las más prestigiosas entidades gremiales de Bolívia.

La importancia institucional del Colegio de Arquitectos de Bolivia


Constituido por el Comité Ejecutivo Nacional, el Tribunal de Ética y los nueve colegios departamentales de arquitectos, deriva en buena medida de la vigencia de la Ley 1373 del “Ejercicio Profesional del Arquitecto”, promulgada el 13 de septiembre de 1992, y de la aprobación estatal de su Estatuto y Reglamentos, así como del Registro Nacional de los arquitectos, por el D.S. 25905 de septiembre de año 2000.

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Colegio de Arquitectos de Bolivia 1970 2015


La oportunidad de consolidar definitivamente la representatividad nacional del CAB, en 1969 se lleva a cabo dos importantes Encuentros Nacionales de Arquitectos, el primero en Cochabamba, de carácter preparatorio, efectuado el 4 de julio de 1970, en el cual se acuerda conformar un “Comité Ejecutivo Nacional CENA” que realice su tarea de manera independiente a los colegios departamentales.

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Colegio de Arquitectos de Bolivia 1959-70


El proceso de acercamiento entre la Asociación y el grupo de la Sociedad que se reunía en el Club Andino se realizó a través de Abel Iriarte, quien trabajaba para Hugo López Videla, uno de los 14 fundadores de la Asociación. Luego de una primera reunión poco amable, se realizó una segunda, en la cual se acordó la fusión de ambas entidades, creando una tercera, que se llamaría Colegio de Arquitectos de Bolivia. Jugó un importante rol en lograr el acuerdo Jorge Prudencio Cosío.

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Antecedentes


El ejercicio de la arquitectura, como uno de los oficios más antiguos y de clara responsabilidad social, ha estado sujeto a diferentes mecanismos culturales de control y valoración a través de la historia. Durante los primeros años de lo que fue la Audiencia de Charcas, génesis de lo que actualmente es el Estado Plurinacional de Bolivia, los arquitectos compartían con los obreros, canteros, albañiles, constructores e ingenieros la responsabilidad de diseñar y levantar el equipamiento y la infraestructura necesarias para que la sociedad virreinal desarrolle sus actividades, sea en las ciudades, villas o el campo. Mientras la administración se volvía más compleja y las edificaciones demandaban mayor experticia técnica, los arquitectos e ingenieros fueron ganando privilegios, dejando al albañil la responsabilidad de la ejecución de las obras, mientras el arquitecto era encargado del diseño o trazo, así como de la dirección y la supervisión, especialmente de las edificaciones de mayor envergadura e importancia. Ordenanzas Reales y otras normas de menor jerarquía establecían los mecanismos de control, las responsabilidades y en algunos casos, definían los criterios y procedimientos para tomar exámenes y verificar el grado de conocimiento de quienes querían ser reconocidos como “maestros” del oficio.  Al margen de ello, la tradición hispánica se mantuvo como referente central para el desempeño de los arquitectos, mientras el mismo concepto cambiaba siglo a siglo, acompañando y ajustándose a la experiencia y expectativas de cada comunidad.

Sociedad de Ingenieros Arquitectonicos de Bolivia 1948-59


El retiro temprano de Emilio Villanueva de la Asociación, cuya creación él evidentemente promovió indirectamente, tuvo posiblemente que ver con la intención de algunos miembros del grupo fundacional, de no permitir la incorporación a la Asociación, a arquitectos formados en la única escuela nacional de arquitectura de entonces. Ese bloqueo, cualquiera que haya sido la razón, duró hasta el final de la organización en 1959, cuando se crea el Colegio de Arquitectos de Bolivia. No existe documentos que señalen el porqué de esa aparente limitación, pero no hay dudas de su aplicación.

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Siglo XX


Un importante esfuerzo estatal en esa dirección la dio la Ley del 9 de diciembre de 1905 del “Ejercicio Profesional de ingenieros, arquitectos y agrimensores”. Ella establecía que “los arquitectos” (entre varias otras profesiones vinculadas a las construcción) “…que se propongan ejercer su profesión en territorio boliviano, están obligados a presentar al Ministerio de Instrucción, solicitando la respectiva autorización, sus diplomas debidamente legalizados y expedidos por universidad extranjera de conocida notoriedad o por escuela especial de ingenieros.”

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Siglo XIX


La instauración de la República mantuvo durante los primeros años esos criterios, relativamente abiertos y no poco confusos, en donde los términos virreinales de aprendiz, oficial, maestro, alarife y maestro mayor, continuaron utilizándose como sinónimo de arquitecto, incluso de ingeniero. Ello habría de ir cambiando, mientras el Estado se organizaba e instituía sus propios mecanismos de control, entre ellos, la otorgación del Título de Arquitecto por parte de la presidencia de la República.
El más antiguo antecedente documentado data de 1837, cuando Andrés de Santa Cruz le otorga el Título de Arquitecto a José Núñez del Prado, quien trabajaba con el  ingeniero francés Felipe Bertrés. Años después, durante el gobierno de José Ballivián, se crea la Escuela Civil Militar en 1842, dependiente del Colegio de Ciencias. Estuvo a cargo de Bertrés y del mismo Núñez del Prado, y los primeros exámenes se tomaron en junio de 1843.
Posiblemente la salida de Bertrés y su regreso definitivo a Argentina, terminó provocando el cierre de esa Escuela y no se conoce de nuevos exámenes. Debió reconocerse como importante restituirla pues en 1872, el gobierno del Presidente Morales contrata en Chile al arquitecto español José Fernán Caballero para que la reinstale, mediante Decreto, con el nombre de “Escuela Nacional de Arquitectura”. Caballero publicó ese mismo año en La Paz un “Tratado Completo de Arquitectura” que debió servir de guía para los aspirantes a merecer el título de “arquitecto”. En resumen, el Estado asumió el control del ejercicio profesional del arquitecto o al menos lo intentó.

Reunión fundacional


Asistieron a la reunión convocada por Sáenz un total de 14 arquitectos, aprobando unánimemente la creación de la Asociación de Arquitectos de Bolivia. Era el 25 de abril de 1940, fecha histórica para los arquitectos bolivianos. Según el mismo Sáenz, impulsaba la creación de la misma la necesidad de “…situar al arquitecto en la categoría jerárquica que le corresponde y mantener entre los asociados un elevado concepto de ética profesionales, así como la defensa de los derechos de esta noble actividad…”
Ese mismo día se eligió a la primer Directiva, conformada de la siguiente manera:
Presidente: Alfredo Sáenz García
Secretarios:  Federico Castillo Nava
Armando Gutiérrez Granier
Tesorero: Luis Valle
Socios: Emilio Villanueva
Luis Iturralde Levy
Hugo López Videla
Luis Villanueva
Mario del Carpio
José Manuel Villavicencio
Jorge Rodríguez Balanza
Lucio Pérez Velasco
Carlos Dietrich Zalles
Alberto Iturralde Levy
En sus memorias, Sáenz García, fundador de la Asociación y su presidente durante años, valoraba la “…sincera amistad y camaradería entre los fundadores, que ha perdurado hasta nuestros días…”
Al respecto de esa reunión fundacional y de la fotografía que la documenta para la historia, vale la pena recordar el comentario que hace de ella Adolfo Siles Salinas:
Una fotografía del 1940, tomada sobre espacio abierto para dejar ver un fondo de arquitectura reciente, en la que se perciben los volúmenes, los vanos y la desnudez lineal de la edificación en concreto armado, lograda ya en La Paz en los años que siguen al fin de la guerra del Chaco, nos demuestra un grupo de profesionales jóvenes que acaban de asociarse para dar a sus trabajos un marco institucional, con organización y estatutos propios. El 25 de abril de ese año ha quedado fundada la Asociación de Arquitectos de Bolivia…
Se reconoce en cada uno de los colegas que forman este grupo una nota de seguridad, acompañada de distinción, que seguramente procede de la determinación con que estos profesionales se han propuesto trabajar conjuntamente por la modernización de la ciudad en la que han nacido o en la que se han instalado y por la creación de mejores condiciones de vida para sus habitantes, sin olvidar los propósitos de “situar al arquitecto en la categoría jerárquica que les corresponde, de mantener entre los asociados un elevado concepto de ética profesional y defender los derechos de esta noble actividad”.
Se reconoce la seriedad del emprendimiento, desarrollado en el marco de la normatividad vigente y con el aval del gobierno, cuando se redacta inmediatamente su Estatuto, con siete capítulos y doce artículos. Para el 9 de agosto de ese mismo año, la Asociación obtiene el reconocimiento de su Personería Jurídica mediante Resolución Suprema.

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